Dominios registrados a tu nombre, alojamiento afinado para el CMS que uses, certificados SSL y correo profesional. Con avisos antes de que caduque nada.
La forma más tonta de perder una web es que caduque el dominio. La segunda, que caduque el certificado y el navegador empiece a enseñar a tus clientes una pantalla roja de aviso. Las dos se evitan con lo mismo: que alguien lleve el control de las fechas y avise con margen.
Y una cosa que conviene dejar clara desde el principio: el dominio se registra a tu nombre, con tus datos como titular. Es tuyo. Nosotros aparecemos como contacto técnico para poder gestionarlo, no como propietarios.
Registro, traslado y renovación, con el control de fechas hecho por nosotros.
Alojamiento configurado para el CMS concreto que llevas, no un plan genérico.
Buzones con tu dominio, configurados para que tus correos lleguen a la bandeja de entrada.
Lo registró la agencia anterior, un empleado que se fue o un familiar. El día que hay que cambiar algo o renovarlo, no hay forma de demostrar que es tuyo. Recuperarlo es posible pero lento, y a veces implica esperar a que caduque con la web parada. Se arregla antes de que sea urgente.
El formulario de la web envía, la tienda manda confirmaciones de pedido, y ninguna llega. Casi siempre es que faltan los registros SPF, DKIM y DMARC del dominio, o que se envía desde el mismo servidor de la web sin reputación ninguna. Tiene arreglo y no es caro.
Planes compartidos saturados donde la tienda tarda seis segundos en abrir una ficha. Ahorrar unos euros al mes en alojamiento para perder ventas por lentitud es un mal negocio, y es de los pocos problemas que se miden objetivamente antes y después.
Un traslado mal hecho tumba la web unas horas y, lo que es peor, tumba el correo unos días. El orden importa: primero se replica todo en el destino, se comprueba que funciona con el dominio todavía apuntando al origen, y solo entonces se cambia el DNS.
Los buzones se migran con su contenido y se conservan los registros de correo intactos. La propagación del DNS se prepara bajando los tiempos de caché con antelación, para que el cambio se note en minutos y no en dos días.
Sí, siempre. Tú eres el titular registrado y nosotros el contacto técnico. Si un día quieres llevártelo, se te da el código de autorización y punto: no hay que negociar nada.
Para eso avisamos con antelación, y más de una vez. Aun así, si un dominio llega a caducar hay un periodo de gracia en el que todavía se puede recuperar, aunque con un coste bastante mayor. Lo importante es actuar rápido: pasado ese plazo, cualquiera puede registrarlo.
Sí, si permite trabajar en condiciones: copias automáticas, versión de PHP actualizada y acceso suficiente. Si no lo permite, lo decimos y explicamos qué limita en concreto, para que decidas con la información delante.
Se configura para que se renueve solo. Es de las cosas que no deberían requerir que nadie se acuerde, y sin embargo sigue siendo un motivo habitual de webs marcadas como no seguras.
Sí, con buzones en tu dominio y los registros de autenticación configurados para que los mensajes lleguen. También configuramos los dispositivos, que suele ser la parte que más pereza da.
Da igual si es una web nueva, un programa a medida o rescatar un WordPress abandonado: escríbenos y te decimos cómo lo haríamos y cuánto cuesta. Sin compromiso.
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